Proclives a la adicción y el factor genetico

 

Marzo 2009



Barry Everitt, neurocientífico conductista; investigador en la
Universidad de Cambridge
"Un 18 por ciento somos proclives a ser drogadictos"


Tengo 63 años y cada vez más entusiasmo por lo que hago. Nací en el East
End londinense: alcohol y violencia social, gran laboratorio conductista
en el que aprendí mucho. Tengo fe en mi ateísmo. Siempre he sido un
socialista convencido y hoy soy un socialista deprimido

ADICTOS AL RIESGO

¿Por qué muchos bebemos vino pero sólo unos pocos acaban alcohólicos?

El drogadicto también es adicto al riesgo: impulsivo y compulsivo...

Tal vez las drogas los vuelven así.

... Hasta hace poco no sabíamos si tomaban drogas porque eran así o si
eran así porque tomaban drogas.

¿Qué fue antes, el huevo o la cocaína? Ahora en estudios de conducta
animal hemos probado que existe un grupo con una tendencia innata a
actuar por gratificación antes de que el estímulo propicie su acción.

Por ejemplo...

Son esos individuos que no pueden esperar a merecer la gratificación
antes de obtenerla. Devoran la tableta de comida... ¡ya!, aunque sepan
que si esperan unos instantes podrán comer diez tabletas.

¿Esa impaciencia les hace adictos?

Esos mismos individuos, si tienen acceso a la cocaína, toman el doble
que los demás, por muchas amenazas que pongas en el entorno y aunque los
penalices.

¿Por qué son así?

Comprobamos que sus cerebros se caracterizan por tener unos niveles muy
bajos de receptores de dopamina en el área que se relaciona con la
ingesta de drogas.

¿Qué porcentaje de individuos son así?

Entre el diez y el dieciocho por ciento: depende de cuán estricta sea la
definición de individuo compulsivo que apliquemos.

¿Y en las personas?

Los estudios clínicos sobre el porcentaje de personas proclives a tomar
drogas arrojan resultados similares.

Ergo...

PROCLIVES A LA ADICCION POR CARACTERISTICAS GENETICAS

Hemos demostrado así que tenemos características genéticas que nos
convierten en más o menos proclives a la adicción.

¿Podríamos descubrirlas con un test?

No es tan sencillo como detectar el Huntington u otras enfermedades que
dependen sólo de un gen. En la proclividad a las conductas adictivas
estarían involucrados al menos un centenar de genes, de forma que no es
nada fácil determinarlos ni saber cómo determinan la conducta del
individuo.

¿Algún modo de saber si eres proclive?

Los padres, de algún modo, ya tienen esa intuición: saben si tienen un
hijo con mayor propensión a las conductas de riesgo sin necesidad de
test. Intuyen que ese niño tan aficionado a los juegos de riesgo extremo
también puede ser proclive a otros juegos...

¿Por qué hay niños así?

No tengo una respuesta fácil para esa pregunta tan sencilla. Cada
cerebro humano funciona de forma diferente, incluso entre esos niños
amantes del riesgo.

Algo tendrán en común.

Si usted tiene un nivel de receptores de dopamina bajo desde que nació y
toma cocaína, quizá se sentirá mucho mejor que quien los tiene normales,
así que si se expone a esa droga es más propenso a engancharse.

¿Cómo saberlo para no exponerme?

Aunque supiera que usted o un ser querido es propenso a las
adicciones... ¿qué haría? ¿Encerrarse o encerrar a sus hijos en una
burbuja condenados a agua mineral?

...

No es posible, así que, aunque sepamos detectar esa tendencia genética
innata a las conductas impulsivas, compulsivas y adictivas, lo único que
podemos hacer es aconsejar a los propensos que pongan más empeño en
aprender a controlar sus impulsos.

LAS TERAPIAS Y LOS FARMACOS

Hay terapias...

Podríamos intervenir, desde luego, con terapias para aprender a
controlar esas tendencias innatas, pero es caro y complejo. Parece más
acertado investigar en conseguir fármacos que reduzcan la impulsividad
de los individuos más propensos.

¿Y las vacunas contra el consumo de la cocaína, por ejemplo?

Sólo bloquean la gratificación de esa droga, pero el individuo proclive
buscará la satisfacción en otras sustancias.

¿En vez de coca se meterá anfetas?

No sólo él eludiría la vacuna para satisfacer sus impulsos, también los
narcotraficantes aprenderían a sortear el bloqueo de la vacuna creando
cocaínas adulteradas.

¿Quien es propenso a la adicción se engancha a todo: sexo, deporte o
trabajo?

Eso es un abuso terminológico inducido por el DSM-IV, la biblia del
diagnóstico psiquiátrico, que para evitar estigmatizar al adicto
sustituyó adicción por abuso o dependencia de sustancias.

¿Dónde está la diferencia?

Usted puede abusar del sexo, la comida o el trabajo y no por ello ser
adicto. En general, lo de la adicción al sexo es un truco publicitario
de algunas estrellas en declive; pero adicto sólo se es a determinadas
sustancias.

UN CRIMINAL O UN ENFERMO

El drogadicto ¿es un criminal o un enfermo?

Criminalizar la droga aumenta el crimen y no disminuye la adicción ni
sus daños. Y la prueba no fue sólo el fracaso de la ley seca en su día,
sino que es hoy el desastre del sistema penitenciario del país del mundo
que más criminaliza las drogas: EE. UU.

¿No le da miedo legalizar la droga?

Hablo de descriminalizarla: despenalizar su consumo no quiere decir
legalizarla. ¡No hablo de venderla en los bares! Encarcelar a las
personas porque tienen un problema de salud por tendencias genéticas
innatas es una barbaridad, como lo sería encarcelar a los alcohólicos y
a quienes les sirvieran alcohol, que es otra droga.


********************
Enfermos a la cárcel

Un grupo interdisciplinar de expertos - explica Everitt en la Obra
Social de La Caixa-confeccionó un ranking de las drogas por el daño real
que nos causan. Las legales - alcohol y tabaco-casi igualaban a las
criminalizadas: cannabis, éxtasis o cocaína. El gobierno británico, sin
embargo, cedió ante la obsesión de la prensa amarilla por la "mano dura"
e incluyó entre las drogas peligrosas al cannabis, cuyo uso ha aumentado
desde la nueva prohibición: "Que un escolar - sostiene Everitt-tenga
antecedentes penales por fumar un porro es tan descerebrado como
encarcelar a alcohólicos, tabaquistas u obesos. Es convertir en
criminales a miles de ciudadanos, muchos de ellos adictos, meros
enfermos".

LLUÍS AMIGUET - La Vanguardia, 04/03/2009


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