Neurosis: Una Enfermedad Social.

 

Marzo 2011



Neurosis: Una Enfermedad Social.
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La neurosis no es una enfermedad de un puñado de personas, cada vez más, un mayor número de personas padecen síntomas relacionados con la neurosis, a veces ciertos síntomas son tan sutiles no nos damos cuenta de que la padecemos. Todos tenemos algún componente neurótico en la conducta, pero es necesario identificar cuando se convierte en un problema. ¿Vivimos en la era del estrés, la neurosis y la inseguridad? ¿Viene la neurosis creada por la sociedad o por la educación? Comparte ideas con nosotros en Cinco Minutos Para la Reflexión.

Por: Isabel Serrato (debatepress).-

“La dimensión última que se encuentra en lo más profundo del ser humano, la dimensión suprema de la vida, es la conciencia y el amor universal. La una no puede existir sin el otro. Verdad y amor son una sola y misma cosa”

(Taisen Deshimaru)



La neurosis es una alteración mental caracterizada por un alto grado de ansiedad. Existen miedos y obsesiones relacionadas con factores conflictivos personales o ambientales que dominan a la persona que la padece. Como decíamos todas las personas tienen miedos u obsesiones, pero consiguen dominarlos y no llegan a afectar a su estructura mental sin obstaculizar el sano ejercicio de su vida diaria.

La neurosis se desarrolla por fuertes tensiones emocionales, unida a una predisposición en el carácter personal. Se habla de que una emotividad exagerada en la educación de los padres sobre los hijos, puede crear reacciones proclives a la neurosis. Se le da un lugar de gran importancia a la educación; aquellos niños que han sufrido algún tipo de maltrato son más proclives a tener rasgos neuróticos en su comportamiento. El psicoanálisis nos habla de conflictos conscientes o inconscientes, como una muestra de heridas creadas en las edades más tempranas de la vida. Desde esta perspectiva psicodinámica, cualquier tipo de frustración de las necesidades intrínsecas del niño en su crecimiento, pueden derivar en enfermedad, podemos resumir algunas: Necesidades de seguridad (protección y cuidados físicos y emocionales) , necesidades de afecto (cariño, empatía, contacto físico o psíquico), necesidades de respeto (a los sentimientos, a la espontaneidad y forma de ser del niño/a). Cuanto más tiempo se aleje la crianza en cubrir estas necesidades, mayores serán las heridas que se generarán y mayores síntomas neuróticos aflorarán a partir de la adolescencia. Algunas de estas manifestaciones pueden ser: Inseguridades, ansiedades, fobias, obsesiones, agresividad, adicciones etc.

¿Qué pueden hacer ahora esos hijos víctimas de unos padres irresponsables que no pueden volver atrás y que ahora se ven en una tesitura donde los padres piden de una forma egoísta su perdón por un pasado negligente?

Quizás no sea solamente la educación la que nos cree neurosis, sino también vivir en un mundo promovido por la superproducción, en una sociedad capitalista. La explotación del trabajador y el empleo de la mayoría de su tiempo en tareas ajenas a él, no son quizás una clave para que la persona pueda centrarse en su felicidad, en la crianza de sus hijos o en la reflexión interna del día a día con la cual poder analizar sus emociones y no “amontonar” conflictos que pasados un tiempo, serán una gran montaña que le generará problemas emocionales más serios. En la era del estrés, de las ciudades superpobladas de vehículos humeantes donde todos quieren llegar los primeros, no se concibe la paz interna o la armonía como valores en alza, sino quizás más bien en qué estado se encuentra la bolsa. Pero este ritmo descontrolado nos provoca enfermedades, nos separa de nosotros mismos y de las personas que más queremos. Es necesario expresarse, es necesaria la comunicación, es necesario buscar la identidad personal de cada uno que somos y dejar de ser unos borregos de las marcas textiles o unos esclavos del qué dirán. Tal vez si algún día cada uno de nosotros nos parásemos a pensar qué queremos hacer con nuestras vidas, qué nos haría felices y actuásemos en consecuencia con ello, quizás esa libertad, nos sacaría de esta neurosis colectiva que nos arrebata del control de nuestras vidas y nos separa de nuestra verdad más profundad. Pero debe haber un punto y aparte en ellas y quizás para muchos signifique arriesgarlo “todo”, quizás para otro sea impensable, sacarles de esa falsa comodidad en la que viven que nos es nada más que una sombra de la realidad.

Las tradiciones orientales de China, India o Japón, desde la antigüedad nos han transmitido la importancia por las actividades internas del ser humano y como llegar a la paz o la realización personal a través de la meditación, el yoga etc. Todas las soluciones de nuestros problemas se encuentran en nuestro interior y es absurdo buscarlas fuera, como muchas veces se nos intenta hacer creer en las sociedades occidentales, donde todo puede parecer comprarse, hasta la felicidad. Diversas son las religiones que nos hablan del amor como la respuesta a todo: al dolor, al miedo, como el camino para perseguir una vida más plena y satisfactoria. El ayurveda es una medicina natural, que aparta la idea de la ciencia y se centra en la creencia de que podemos sanar muchas afecciones a través de tratamientos naturales. ¿Tal vez la mayoría de las respuestas estén en la tierra que pisamos y dentro de nosotros y no somos capaces de verlas e inventamos y generamos necesidades externas, que solo aumentan nuestros problemas de salud y nos separan más de nosotros mismos?

¿Qué camino eliges tú? Espero vuestras aportaciones, como cada semana. Un fuerte abrazo, como siempre podéis encontrar pequeñas reflexiones en www.isa-poetisa.blogspot.com . Y gracias por vuestra fiel lectura, cada jueves en Cinco Minutos Para la Reflexión.

Isabel Serrato

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