Lo subjetivo de la felicidad

 

Septiembre 2009




LA ENTREVISTA CON EL PSICÓLOGO
Rafael Santandreu: "Confundimos los deseos con necesidades"

Afirma que la sociedad occidental está angustiada por lo que él llama
‘necesititis’, y aconseja aprender a respirar como método antidepresivo.

–¿Cuándo vamos a ser felices?
–Cuando no estemos tan nerviosos y tengamos sosiego interior.

DISFRUTAR DE LAS PEQUEÑAS COSAS

–Muy bien.
–También cuando tengamos tranquilidad para disfrutar de las pequeñas
cosas.

–¿No la tenemos siempre?
–No, cuando estamos mal, es una de las primeras cosas que perdemos, así
como la capacidad de amar.

–Por tanto, soy feliz si estoy tranquilo y tengo capacidad de amar y de
disfrutar de las pequeñas cosas.
–Con la neurosis, perdemos la capacidad de disfrute: una anoréxica y un
deprimido tienen esto en común. Cuando se curan te dicen: «¡No me había
dado cuenta de lo bonitos que son los árboles!».

LOS INGREDIENTES DE LA FELICIDAD

–¿Cómo es la felicidad?
–Como hacer un pastel. Hay que conocer la receta: sus ingredientes y las
cantidades de cada uno de ellos.

–Un ingrediente, por favor.
–La buena relación de pareja. Hemos de buscar en la pareja a un padre o
a una madre.

EXPLORAR A PARTIR DE UNA BASE SEGURA

–¿?
–Sí, es muy chocante. Eso de que tu mujer te haga de madre no nos gusta.
Boris Cyrulnik afirma lo contrario. Los niños de 2 o 3 años se atreven a
explorar una habitación si tienen a su madre a la vista. Necesitan una
base segura para salir a explorar el mundo.

–¿Y los adultos?
–Pues igual. La base segura es alguien que afectivamente es un soporte,
alguien a quien acudir. Pero si tu mujer te hace de madre, tú le tienes
que hacer de padre. En caso contrario, el desequilibrio sería nocivo.

–¿La base segura es solo la pareja?
–No, puede ser la familia o la iglesia o un trabajo.

LA RESPIRACION EL ANTIDEPRESIVO NATURAL POR EXCELENCIA

–¿Más ingredientes del pastel?
–Uno que parece un poco tonto: la respiración. Alguien tranquilo respira
más profundamente y con un ritmo pausado. Los ansiosos respiran
superficialmente y con demasiada frecuencia. Cuando te pones nervioso,
respiras así; pero si respiras así, también te pones nervioso. Un
antidepresivo sensacional es la respiración.

–¿De qué se trata?
–De aprender a respirar de una manera más profunda y pausada. Un buen
consejo es hacer deporte por la mañana, para oxigenar el cerebro y
respirar profundamente. Te va a hacer bien durante todo el día.

–¿Cuál es el principal obstáculo para la felicidad?
–La necesititis.

LOS DESEOS Y LAS NECESIDADES

–¿Qué?
–Así lo llamamos algunos psicólogos. En Occidente tenemos un problema de
necesititis. Confundimos los deseos con necesidades. Lo que queremos,
los deseos, lo tomamos como necesidades.

–Cuéntenos.
–Yo puedo querer un Ferrari, pero si estoy sano mentalmente me diré que
no lo necesito y no será el fin del mundo si no lo tengo. La sociedad
actual confunde deseos con necesidades y crea muchísimas necesidades: el
éxito profesional, un matrimonio que funcione, hijos que sean buenos
estudiantes, una casa confortable.

–Una casa en propiedad...
–Esta es una de las neuras que nos ha ocupado los últimos años. Si no
tenías un piso en propiedad eras un desgraciado. Eso es la necesititis.

–¿Qué necesitamos realmente?
–Comer y beber. Con eso es suficiente para ser feliz. Es nuestra mente
la que nos dice que necesitamos más. Ese es el problema número uno.

LA INFELICIDAD NO TIENE FIN

–¿Y si logras lo que deseas?
–Continuarás siendo infeliz. Si no lo tienes, eres infeliz porque no lo
tienes, y si lo tienes, porque lo podrías perder y porque no te da el
placer que creías. Esto desencadena una espiral: «Tengo que buscar más»,
«necesito que sea mejor», «mi mujer no me da suficiente felicidad; tengo
que buscar otra». Y así infinitamente. La infelicidad no tiene fin,
porque procede de ideas irracionales.

–Qué contundente.
–Un día en una conferencia lo dije y un hombre se enfadó. Me dijo que no
entendía cómo podía hablar de necesititis ante él, que tenía 50 años,
estaba en paro y tenía dos hijos.

–¿Y qué pasó?
–Hablamos y al final me dijo: «Basta ya de decir que estamos en paro y
que es el fin del mundo. Es malo, pero no es el fin del mundo».
¿Necesitamos un empleo seguro? No. ¿Es bueno? Sí, pero no lo
necesitamos.

–Si no tengo trabajo, ¿dónde viviré?
–No necesitas un piso de propiedad.

CUANDO LAS NECESIDADES BASICAS ESTAN CUBIERTAS

–¿Y qué comeré?
–Seamos realistas. La comida en Occidente difícilmente depende de un
trabajo estable. Si vas a un supermercado a la hora del cierre, puedes
comer sin necesidad de un empleo. Incluso puedes adelgazar.

--------------------------
16/9/2009 EL Periódico / GASPAR HERNÀNDEZ


[   VOLVER   ]