La ansiedad y la cultura alternativa

 

Mayo 2008



¿SE TRATA DE UNA MODA?

¿Qué motivos hay tras tanta cultura alternativa del bienestar? ¿Mantener el cuerpo? ¿Un bálsamo para sobrellevar el ritmo diario? ¿Algo más profundo?

Según la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo del Ministerio de Trabajo,

un 47% de personas afirmaban en 2006 tener niveles altos o muy altos de estrés; en 2001, sólo el 31,8% lo sufría siempre o frecuentemente. Pocos lo combaten con piscinas o el fútbol: aunque muchos pasean cada día como ejercicio físico, el 63% de los españoles entre 15 y 74 años afirma no practicar ningún deporte convencional, según una encuesta sobre hábitos deportivos realizada por la Universidad de Valencia en 2005.

Pero, ¿y si sólo fuera una moda? "Hay una crisis generalizada y la gente está preocupada, lo reconozca o no; es el sálvese quien pueda, lo cual significa tener el último televisor y otras cosas, y sobrevivir, cada cual como puede", dice Magda Catalá, doctora en filosofía, psicoterapeuta y estudiosa del budismo. En su opinión, la mayoría sigue una moda y acude "a un supermercado espiritual en donde escoge supuestas salidas al estrés, la competitividad y la agresividad que flotan por todos lados". Sólo unos pocos, añade, realmente buscan dentro de sí mismos para crecer y evolucionar, "pero no son caminos de simplificación de la vida, sino de compromiso serio y de trabajo intenso que se ha de complementar, a veces, con terapias o retiros de meditación prolongados".

EL VALOR DE LA MEDITACION

Pero no es fácil dejar el ego en el armario. Los ejercicios orientales no sirven de mucho si se hacen desde fuera de la persona, dice Catalá. "Antes se hacía jogging, ahora taichi o yoga; dentro de un tiempo será una mezcla". "Algunos lo hacen como una píldora tranquilizante; esto es válido y respetable, pero si no hay un compromiso serio, en general ligado a algún cataclismo en la vida que te obligue a cambiar, pocas veces nos dirigimos hacia un camino que es arduo y cuesta arriba".

De igual modo, Luis Enrique Alonso, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, cree que las actividades físicas responden, en muchos casos, "al narcisismo de presentación del cuerpo, la estilización de la figura o la obsesión por la salud. Son el contrapeso al estrés y competitividad de la vida cotidiana". La era de la trivialización que vivimos, añade Alonso, nos hace desvalorar las cosas, algo que ha pasado con las imágenes tras el boom de la fotografía digital. Por ello ve normal la generalización de nuevos negocios que trivializan el sentido del yoga y de otras disciplinas y que ha hecho que no tengan un coste de entrada ni de salida, "se han convertido en un producto de consumo más".

Otros especialistas creen que muchos buscan encontrarse mejor. Tsewang Tamdin, médico personal del Dalai Lama, explicó recientemente en Barcelona que en Occidente se lleva un estilo de vida muy estresado "y la mente angustiada provoca más problemas físicos".

MENOS EXITO PERO MAS CALIDAD DE VIDA

El sociólogo Mario Gaviria, premio Nacional de Medio Ambiente 2005, nos da alguna solución: "Se puede vivir con menos dinero sin complicarse la vida, pero la sociedad basada en producir y producir genera insatisfacción por la elevada competitividad". Algunos se atreven a probar el downshifting (una especie de vivir a medio gas, reducir gastos e ingresos para disfrutar la vida). "Es vivir con mayor sabiduría", dice Gaviria. O, como describe Eduardo Crespo, catedrático de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid, optar por actividades o estilos de vida "que aunque puedan ser menos exitosos, en el sentido tradicional de lograr niveles de consumo altos, mejoremos la calidad de vida y, sobre todo, tengamos tiempo propio, porque administrarlo bien es tan importante como el dinero".

CAMBIOS LABORALES

¿Son pocos los que se atreven a buscar un nuevo camino a pesar de irles mal? El psicólogo Eduardo Crespo intuye que cada vez hay más personas conscientes de que necesitan alcanzar un equilibrio en sus vidas. "Se están produciendo cambios en el trabajo, se tiene más en cuenta la cualidad emocional y cierto equilibrio personal", dice. En estudios realizados con directivos, aparece una mayor necesidad de desarrollar habilidades emocionales, dice. En este sentido, la adopción de prácticas como "el taichi o el yoga están orientadas no sólo a favorecer una sociedad del conocimiento tecno-científico, sino también social y emocional".

SUPRIMIR EL MAS MINIMO SUFRIMIENTO

Otros lo ven de forma diferente. Hoy día predomina una búsqueda para reducir el malestar inmediato, la gente trata de eliminar dolores de espalda, jaquecas o recuperarse psicológicamente, asegura Amable Díaz, psicóloga y presidenta de la Asociación Española de Profesores de Yoga, una de las más antiguas del país. "Estamos en una sociedad con gran demanda de productos tecnológicos, muy volcada en el exterior. El yoga canaliza la energía de la persona desde la quietud mental, la visualización y la respiración, es un instrumento para repensar los males que genera la sociedad".

CAMBIAR ACTITUDES

¿Tanto pueden enganchar prácticas como el yoga? "Encuentras bienestar sin consumir y encima refuerza interacciones psicológicas que tienen mucho valor, como la serenidad y estar en paz con uno mismo", dice Amable Díaz. A corto plazo, "se pueden obtener beneficios como reducir la ansiedad y encontrar la armonía interior. La práctica continuada nos lleva a obtener un mejor estado físico, psicológico, a cambiar actitudes frente a la vida y los demás y a desarrollar el potencial. Otras actividades físicas pueden ser tan beneficiosas, pero no cuentan con su vocación espiritual", añade.

En Equilibrium Instituto de Yoga, en el corazón de Barcelona, se practica a todas horas. "Muchos buscan un espacio de silencio y relajación y trabajar su cuerpo para mantenerlo", dice Cristina Mata, maestra de yoga con 20 años de experiencia y directora del centro. A una minoría le entra el gusanillo. Son los que pasan cuatro años estudiando para profesor de yoga. No solamente aprenden la técnica de las posturas o la filosofía hindú, sino que adquieren conocimientos impartidos por médicos, fisioterapeutas y especialistas en nutrición. "Muchos lo hacen sólo para profundizar en el yoga, pero otros quieren convertirlo en su modo de vida", añade Mata.

Estos profesionales del bienestar se encuentran con el problema de que sus actividades no están reguladas, explica Amable Díaz. Diversas entidades trabajan con la administración para crear una acreditación de centros de formación de profesionales. "Muchos se hacen profesores de yoga en 20 días tras pagar 3.000 euros; el resultado es una inflación de profesores, poco o mal formados, que no encuentran trabajo", dice Ramiro Calle, maestro pionero del yoga en España. "Llegan a pagarles ocho euros por dar una clase; es vergonzoso", añade Calle.

A la directiva Laura no le cabe duda: el yoga y la meditación son unas inestimables herramientas diarias: "He mejorado mi relación con los demás, no me dejo llevar por las emociones en las reuniones y consigo una comunicación eficaz, el 90% del trabajo de cualquier cargo directivo". Un retiro de silencio al que asistió "fue la bomba". Entonces, ¿va a cambiar de vida? "¡Nooooo! Me gusta el ritmo de vida que tengo y he de ganar mucho dinero".
-------------------------------------------------------------------------------

JOAN CARLES AMBROJO 28/05/2008/ el pais
Imagen de portada de Isabel Jover



[   VOLVER   ]