El temperamento del bebe

 

Julio 2009



LA ENTREVISTA |MERCÈ LEONHARDT, PSICÓLOGA

Mercè Leonhardt: «Venimos al mundo con un temperamento»

Analiza y estimula la capacidad de comunicar con el exterior de bebés
que apenas llevan dos o tres días en este mundo. Orienta a los padres
sobre el temperamento de su hijo.

EL TEMPERAMENTO YA SE MUESTRA A LOS TRES O CUATRO DIAS DE VIDA

–¿Con qué información nacemos?
–Desde el momento en que nacen, los niños muestran un potencial que será
determinante. No son una página en blanco sobre la que los padres irán
escribiendo. En absoluto. A los tres o cuatro días de vida, ya
demuestran su temperamento.

YA MOSTRAMOS LO QUE NOS GUSTA

–¿Qué tipo de potencial?
–Las personas nacemos preparadas para estar en este mundo. Nada más
abrir los ojos, los bebés empiezan a desarrollar la capacidad de
percibir el entorno, van viendo qué les gusta y qué no. Unos investigan
con los ojos; otros prefieren escuchar, ser tocados, estar en contacto
con los demás... Cada niño te va diciendo qué es prioritario para él.

–¿Es fácil interpretarlo?
–Al principio, no. La interpretación viene de la observación. Cuando has
observado a muchos, codificas sus características y sabes cuál es su
forma de ser. Esto es muy útil con los niños que nacen enfermos y pasan
las primeras semanas en la uci. Los padres se imaginan que su hijo les
verá como a desconocidos, que conocerá más a la enfermera que los cuida.

–Y no es así.
–No. Hace poco, traté a una pareja que acababa de tener un hijo ciego y
con síndrome de Down, un niño muy observador. Un día, hicimos una
prueba: pusimos al bebé en un punto equidistante a los tres –el padre,
la madre y yo–, y lo llamamos por su nombre. El niño escogió primero a
su madre, por supuesto, y después a su padre, que quedó sorprendido. Fue
muy emocionante.

OIR EN EL VIENTRE DE LA MADRE

–¿Conocía la voz de su padre?
–Sí. Porque la había oído antes. La oyó en el vientre de su madre, a
partir de los cinco meses de gestación. A la madre la oyen
continuamente, y al padre, también. Lo graban, y al nacer lo reconocen.
En casos así, es importante hacer estas pruebas, porque los padres ven
que su hijo tiene competencias, que saldrá adelante.

–Dice que a los pocos días de vida ya muestran su temperamento.
–Sí, sí. Todos venimos al mundo con un temperamento que nos orientará
hacia una forma de ser. Después, con eso se formará el carácter y la
personalidad. El temperamento son las características fundamentales: la
perseverancia, el amor, la búsqueda de contacto con los demás... Existen
tres tipos principales y cada bebé se suele ajustar a uno, o a dos.

LOS QUE SIEMPRE ENCUENTRAN ALGO POSITIVO

–¿Cuáles son?
–Uno es el de los niños adaptables, esos a los que todo les va bien. Lo
que dice mamá, el tipo de comida, la maestra... todo bien. Ante una
situación nueva, siempre encuentran algo positivo, y se adaptan.

LOS RECELOSOS

Después
están los observadores o cautelosos. ¿Qué hacen? Llorar días y días
cuando van a la guardería. Recelan de lo nuevo. Se apartan, lo observan
todo minuciosamente y, poco a poco, se dejan ir si el medio les ayuda. A
estos siempre les costarán los inicios.

–¿Siempre?
–Siempre. A esos niños, las situaciones desconocidas les alteran el
ritmo cardíaco y les modifican la secreción de las hormonas. Detectan
con todo su cuerpo los cambios y sufren una respuesta fisiológica. Se
hizo un estudio con un grupo de ellos y se vio que al cumplir los 15
años las situaciones nuevas les seguían alterando todo el organismo.
Esas trazas del temperamento marcan toda la existencia. Son nuestras
tendencias.

LOS NIÑOS EXPLOSIVOS

–¿Y el tercer temperamento?
–Es el activo nervioso. Son esos niños que constantemente van de arriba
a abajo, no paran nunca. Niños explosivos. Cuando la madre les ordena
algo, explotan, se tiran por el suelo...

–¿Todo eso ya se tiene al nacer?
–Ya está, y se puede ver. Al niño del primer tipo, todos los estímulos
que le das le van bien. El del segundo, rehúsa la mirada, te dice que
«no» y has de estar mucho rato quieta, frente a él, para que poco a poco
se vaya impregnando de ti y se suelte. Con el del tercer grupo, apenas
harás nada. No podrás parar su actividad.

–¿El temperamento es casual?
–Más o menos. Interviene la herencia y, sobre todo, el bagaje con que
llegamos al nacer, que es personal.

SIN RECIBIR ESTIMULOS

–¿Qué utilidad tienen estas observaciones tan iniciales?
–Ayudar a los padres a que conozcan mejor a su hijo, en especial si
tiene algún problema fisiológico, que son los que me envían a mí. A un
niño prematuro que no mira, por ejemplo, lo puedes acostumbrar a ver
mostrándole diferentes telas rayadas. Si cumple los cuatro meses sin
recibir estímulos, tal vez su sistema visual ya no funcione al completo.

–¿Cómo capta usted todo eso?
–Observando. Viendo cómo duermen, cómo reaccionan cuando les acerco un
punto luminoso, qué ocurre si hago sonar una campanita junto a su oreja:
si sonríen, pero siguen durmiendo, es que su cerebro está bien
habituado. Me fijo en cosas así.

LA EDAD MAS DELICADA

–¿Por qué le interesa esta edad?
–Porque es la que tendrá más repercusión en el resto de la vida. Es la
que más determina el futuro.

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21/7/2009 El Periódico/ ANGELS GALLARDO


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